En 1969, Bergman hizo un sorprendente documento directo y político sobre la importancia de Fårö. LDiez años más tarde, decidió echar un segundo vistazo a la situación. La actualización es sorprendentemente optimista, con varias notables yuxtaposiciones “entonces y ahora”. Los adolescentes infelices a punto de fugarse a Estocolmo en la primera película ahora están cómodos en la tranquila y aislada vida de Fårö. Entretejiendo escenas de extraordinaria belleza con entrevistas y rigurosas secuencias representando las tareas diarias, las costumbres y rituales en Fårö, Bergman desarrolla un complejo, subestimado y amoroso retrato de su pequeña isla. (PEL)(SUB)