Una anciana, harta de su vida miserable, decide subir por las escaleras con sus bolsas y su carro de la compra y saltar por la terraza de su edificio. En un giro de humor negro, la mujer sobrevive milagrosamente y debe volver a subir por las escaleras otra vez. En su recorrido hacia la cima, pasa por cada uno de los pisos del edificio. Así es como el espectador entra en los pequeños mundos que encierran estos pisos.

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