El paisaje que nos rodea influye sutilmente en nuestro comportamiento y la manera en la que vemos el mundo. Ésta es la tesis que Benning quiere demostrar en Landscape suicide, película en la que confronta dos casos de asesinato tratando de reconstruir los crímenes y la investigación policial mediante un collage de material diverso de la policía, los medios de comunicación, fotografías y planos estáticos de paisaje y ciudad. La narración sumerge a los espectadores en las profundidades de las mentes perturbadas de los asesinos (un granjero de Wisconsin y una adolescente paranoica) a través de las ambigüedades que rodean todo acto de violencia. (PEL)