Adriana llega a Roma desde la provincia de Pistoia para intentar entrar en el mundo del cine. Una vez en la capital colecciona amantes y oficios, aunque muchos hombres intentan aprovecharse de ella, porque Adriana es guapa e ingenua y jamás vive el día a día, porque eso la forzaría a programas complicados. Así que vive minuto a minuto: tomar el sol, escuchar discos, bailar son sus únicas actividades. Por lo demás, es voluble, inconstante, siempre necesita nuevas y cortas reuniones; no importa con quién: con ella misma, nunca. (PEL)(SUB)